El Facón, la daga y el estoque
 

El facón y la daga son las dos variedades restantes del cuchillo que han sufrido cambios en su construcción, ya sea en el filo o en el agregado de una pieza intermedia entre el filo y el cabo, que se llama empatilladura, con su respectivo gavilán.
I. Facón
Voz aumentativa de faça, es decir, cuchillo grande. Entre nosotros, originariamente, debió ser construido con sables en desuso.
El facón, como el cuchillo, tiene filo de un solo lado. Su punta es muy aguda. Es un arma mucho más larga (más de 30 cm de hoja) y, en proporción, más delgada y angosta que el cuchillo, por lo cual su acero debía ser extraordinariamente noble.
Siempre poseía gavilán (en las armas blancas se conoce como guarnición - en la espada se llama cazoleta -) y éste podía ser pequeño o grande, recto en ese o en media luna, de acuerdo con los gustos de su dueño.
La empuñadura era fuerte, generalmente de "guampa" (asta), de bronce o, en los de lujo, de plata,
Poco cómodo para sacar y para el uso como utensilio doméstico o herramienta (no como arma para la faena). A pesar de éllo, el gaucho siempre habilidoso, cuando le sobraba hoja, según la tarea, lo tomaba sin dificultad por el medio de élla y así lo manejaba a su antojo.
La vaina era de acuerdo con la calidad del arma: de suela o cuero crudo con esterillados de tiento, sin lonjear, con contera y pasadores y oreja (gancho) de bronce o plata.

Museo Histórico Cornelio de Saavedra
Bs As

 

El facón caronero, era de grandes dimensiones - de hasta 80 cm de hoja - propio para montear o como arma o como para matar reses, que por su propio tamaño era imposible llevar sobre sí, por lo que el gaucho lo llevaba horizontalmente entre las caronas del recado (de ahí su nombre) o entre el lomillo y el cojinillo, pasando por una presilla de aquél. La hoja se hacía generalmente con un sable o bayoneta.

 

 

Museo Histórico Cornelio de Saavedra
Bs As

 

El facón verijero era de hoja pequeña que suplía al facón cuando éste resultaba demasiado grande para ciertas tareas (castrar, picar tabaco, etc.). Era un lujo y se llevaba adelante, por la delantera del tirador, con el mango hacia la derecha, junto a la rastra.

 


 

II. Daga

En su origen y en Europa, fue una especie de puñal grande con uno, dos o cuatro filos. Además, su punta era muy aguda. Llevaba una guarnición como las espadas, aunque guardando proporción con su tamaño. Su hoja poseía agujeros en las vecindades de su empuñadura, destinados a encerrar sustancias venenosas. Se llevaba pendiente del cinturón en el lado opuesto al del sable o espada o bien hacia atrás, sobre los riñones.
Cuando poseía gavilán, éste era por lo general, bastante grande y corvo hacia un lado y otro. Cuando no lo poseía, constaba al menos de un crucero, pieza ovoidea que separaba la hoja del mango y sobrepasaba un centímetro o más, por lado. Del crucero y dirigiéndose hacia la hoja, bajaba una chapa metálica envolvente, de dos o tres centímetros de largo, que se llamó empatilladura propia.
En Argentina, la daga podía tener o no gavilán y, cuando lo tenía, era por lo corriente, más grande que el del facón. Sus filos fueron infaliblemente dos, a derecha y a izquierda. Se construían comúnmente con restos de espadas o bayonetas en desuso.
La hoja, en lugar de tener agujeros, solía poseer una especie de canaleta longitudinal sobre una faz y otra y la gente campesina la suponía "para efectuar las sangrías en forma".

Variedades

Fachinera: posiblemente tomó el nombre por habérsela usado en la corta de fachinales, paja usada para quinchar (hacer tramas de paja, totora o junco para construir paredes o techar), crecida en los esteros. Eran construídas por lo general, con restos de espadas, siendo más pequeña que la caronera.
Caronera: arma más grande que la anterior, llamada así porque se la transportaba entre las caronas del recado.

Ninguna de las dos variedades enunciadas llevaba gavilán.

III. Estoque

Fue también un arma muy usada por el gaucho del siglo XIX y, aunque no es una variedad del cuchillo, es un instrumento que en parte se maneja como aquél. Es, en realidad, una especie de espadín recto, sin filo y de punta muy aguda, única parte ofensiva del mismo. Su sección, que podía tener 1,5 cm aproximadamente, era redonda, cuadrada o triangular. No poseía gavilán y se lo transportaba atrás, a la espalda, como a todas las armas blancas grandes que empleó el nativo para su defensa.

 
Bibliografía
Fernando O Assunçao: Pilchas criollas (Emecé, Bs. As, 1991)
Mario López Osorio: Esgrima criolla (Biblioteca Cultura Argentina, Bs. As, 1995)