Poesía quechua

El Tawantinsuyu fue un vasto imperio que abarcaba los actuales territorios del norte de Argentina y de Chile, Perú, Bolivia, sur de Colombia y Ecuador.
Los khipus (jeroglíficos e ideogramas de los quechua-aimaras) "contaban las sucesiones de los tiempos y cuánto reinó cada inca y si fue bueno o malo, si fue valiente o cobarde, todo, en fin, lo que se podía sacar de los libros se sacaba de allí". (Fray Martín de Morúa)
Los quipucamayhojkuna (expertos en el manejo de los khipus), al decir de Felipe Guamán Poma de Ayala, "tenían quipos de colores teñidos y se llamaban quilcacamayoc o quilca uata quipoc".
Todo el reino se sacudió cuando la corona española se dio cuenta de que la población indígena aún mantenía fresca en la memoria el recuerdo de su historia, rindiendo pleitesía y culto a sus héroes y dioses, preservando la autenticidad de sus valores culturales en sus festividades y demás manifestaciones sociales; más aún, cuando descubrió que en los khipus se decía más de lo que se pensaba. Entonces en 1583, en el Concilio Provincial de Lima, fue decretada la extinción de los khipus, desatándose al mismo tiempo, una tenaz persecución de los khipucamayos, con la orden de exterminarlos. Así, en los poblados controlados por los españoles, se incineraron ingentes cantidades de khipus, saqueándose templos, viviendas y tumbas reales. En 1613, el arzobispo Lobo Guerrero ordenó: (los indios) "estarán advertidos de no consentir los bayles, cantares o taquis antiguos en lengua materna, ni general". En 1614, las Constituciones Sinodales del Arzobispado de Lima prohibieron las fiestas y bailes a la usanza indígena y también los cantos en lengua quechua, mandando quemar los instrumentos musicales de los indígenas.
A pesar de todo lo que se diga por justificar la presencia hispana en el Nuevo Mundo, lo cierto es que nunca un pueblo, o más bien un conjunto de pueblos, ha perdido tanto en poco más de tres siglos de dominación, como ha ocurrido con las culturas indoamericanas.

Los Jayllis
Los auqarunas, predecesores de los incas, cultivaban una forma de poesía solemne, dirigida a sus dioses. De estos cantos procederían los jayllis, agrupados en sagrados, agrícolas y heroicos.

Jaylli sagrado
Poemas de gloria y alabanza de las divinidades del Incario.
Jaylli agrícola
Con carácter místico, congrega colectivamente a los jóvenes labradores en torno de los rituales de la siembra y de la cosecha.
Jaylli heroico
También conocidos como atiy jayllis (jayllis poderosos), recogen las gloriosas hazañas de sus guerreros y de sus incas.
Arawi
Arranca sus temas del sentimiento más íntimo del arawiku (poeta). Su tema preferido es el amor, que perduraría hasta nuestros días musicalizado en el yaraví.
Taki
Es el género de mayor supervivencia y difusión, por la musicalidad, sencillez y variedad del canto. Es casi siempre sentencioso y breve.
Wawaki
Manifestación lírica colectiva, sin tener que ver con jornadas de trabajo y con temática más de pujllay (juego). Se expresa en coplas de amor, con versos galantes e ingeniosos.
Wayñu
Une la música, la poesía y la danza. Muchos de sus temas salen de la naturaleza circundante, de las flores, las estrellas y la belleza de la mujer. La única forma poética que mantiene el sentido festivo de la vida.
La Qhaswa
Tipo de composición alegre y festiva que combina la danza con el canto en distinta proporción.
Aranway
Se refiere a un tipo de pieza teatral, con modalidad de fábula. Sus versos derivaron luego en el Asichico (relación de chistes).
Wanka
Está motivado por el dolor. Aún se lo practica en velatorios.

Composición
Título
Ver
Jaylli sagrado Madre luna
Jaylli agrícola La siembra de la flor
Jaylli heroico Canto de guerra
Arawi Bella princesa
Taki Canción de Chuchiqahapaj
Wawaki De los Chinchasuyos
Wayñu Manto tejido
La Qhaswa Reunámonos
Aranway Luciérnaga
Wanka Llanto de las ñustas a la muerte de Atawallpa

Poesía quechua del período moderno

Por un lado se desarrolla la poesía popular, anónima, casi siempre producida en los caseríos y poblados indígenas, que se va descubriendo durante las fiestas patronales. Fiel reflejo de la tradición oral, es popular y colectiva; exalta sus virtudes y valores culturales originarios.

Por otro lado se encuentra la poesía quechua urbana, más bien mestiza, cultivada con más razones vindicativas que sentimiento indígena, al amparo de academias regionales de la lengua quechua.

Título
Ver
Mamay
Copla

 

Adolfo Cáceres Romero: Poesía quechua del Tawantinsuyu. Edic. Del Sol, Bs. As, nov. 2000