El tirador
El  Ceibo
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Tiene su origen en el viejo mundo y en antiguas culturas. La ausencia casi total de bolsillos en el traje del hombre de campo y el hecho de que la circulación monetaria era en la época (s XVIII y comienzos del x XIX) sólo en piezas metálicas, principalmente de plata, de varios tamaños pero en su mayoría de cierto volumen, obligó a la gente a aplicar otro antiguo sistema para llevar su - por lo común - exiguo capital con éllos, a la vez con el mínimo riesgo de robo. Las monedas se perforaban en su centro o se les soldaba una pequeña argolla en una de sus caras, para poder coserlas con tientos finos al cinto o usarlas como botones

para cerrar los bolsillos o para abrochar el cinto en sus extremos. Estas monedas colgantes recibieron luego el nombre de "rastras".
Fue contemporáneo del chiripá; su mayor uso correspondió a la época en la que se usaron prendas

muy sueltas. La hechura del mismo se debió al cuchillo del gaucho quien, tomando cueros de bovinos o equinos, los acondicionó a su cintura y lo aseguró a su talle por un grueso trozo de tiento. Su fantasía creó los más diversos tipos de tiradores: empleó también cueros de carpincho, de ciervo, de gama, de lagarto y de cerdo salvaje. También se utilizaron los cueros de anta, gamuza, charol, castor y paños y telas bordados con hilos y sedas de colores.

Otros suelen ofrecerse con mostacillas de colores, ribeteando los bordes, utilizados para cubrir lso amplios planos de los paños.