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Una hipótesis
de algunos lingüístas sobre la palabra poncho la ubica dentro del
área de habla araucana (pontro) sería un préstamo para nombrar
a la prenda de tejido típicamente andina. Se tiene noticia de su
uso por los indios (Picunches y Sanquelches) hacia
fines del siglo XVIII y fue prenda imprescindible en el territorio
del Río de la Plata. Otros autores descartan el origen americano
del poncho y le atribuyen procedencia peninsular, particularmente
como voz de léxico de la marinería española del Mediterráneo.
Es una prenda de lana, paño o seda, de forma cuadrada o rectangular,
ribeteada de flecos en dos o cuatro lados, con una abertura en el
centro para poder pasar la cabeza por élla y dejarlo calzado
sobre los hombros, para que caiga cubriendo el cuerpo.
Sirvió al indio y al gaucho de abrigo contra el frío
del desierto o de capa para protegerse de la lluvia. También
lo usó este último de cobija cuando durmió
en su cama o la improvisó con elementos de su recado. Fue
usado también como tapete sobre la tierra, al armarse alguna
partida de naipes en pleno campo.
Además de abrigo, proveyó al gaucho de adarga o escudo
en sus peleas y fue una especie de arma capaz de producir verdadero
desconcierto en una reyerta.
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Poncho A Pala
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Se
confeccionaba comúnmente con lana de la oveja criolla llamada chilluda,
el que era teñido con fuertes colores, resultando grueso como manta,
para abrigo..
En la primera época, los ponchos siempre vinieron
de las provincias del noroeste argentino y eran, mayoritariamente,
cordobeses y santiagueños. A algunos de éllos se los caracteriza por
el modo de fabricarlos:
A pala
(hechos en telar con pala) de lanilla de color natural o vicuña,
a listas más claras y oscuras y, por extensión, cualquier poncho castaño
o amarronado claro con rayas amarillentas. |
Primitivamente
se usó en la campaña de la provincia de Buenos Aires,
el poncho de cuero, confeccionado con cuero de potro
sobado, semejante al poncho patria. Por lo general se llevaba
de bajera en el recado, para poder utilizarlo rápidamente.
También se conoce a otros, por el material con que están
hechos, como los de bayeta entre los que figura
el patria,
adoptado por los ejércitos nacionales. Era semejante al de cuero en
forma y dimensiones, diferenciándose en el material de obra:
tela de paño grueso, color azul, en el anverso; de la misma
tela, colorado en el reverso y con forro de bayeta, cuello y abertura
cerrable con botones, en el pecho.
O por los dibujos negros y blancos caracterizantes, como el
pampa, que era cualquier clase de poncho de tejido basto y
de lana de oveja o guanaco, traído a la región bonaerense
principalmente por los indios pampas y araucanos, distinguido
también por sus cruces encerradas en rombos o cuadriláteros
de cualquier otro color, siempre que no entrase como fondo terminante
el rojo. |
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Existen los
de lana de llama, mullidos y abrigados; los de lana de guanaco,
de tono más fuerte y oscuro.
Poncho pullo o puyo: es originario del
Chaco occidental. Su forma corriente es cuadrada y no rectangular.
Su tamaño puede variar de 1m a 1,40 por lado. Se parece a
las matras pampeanas. Tiene una especie de felpa por un haz y su
tejido es grueso, pudiendo tener boca o no. Fue muy utilizado
por los habitantes de los lugares boscosos ya que su pequeño
tamaño disminuía la probabilidad de que se produjeran
desgarros en sus alas sueltas. Esta escasez era compensada por los
guarda-montes.
Poncho Calamaco: redondeado, cortón, de poco
más o menos de 1,50 m por 2,10 m - semejante al pampa
- y en el que primaba el rojo.
A otros por su aspecto, como el balandrán o el vichará,
poncho de pobre, de tejido basto, gris oscuro o azul, con franja
negra o más oscura.
En la pampa sólo se usó la lana de oveja y la de guanaco,
en los telares nativos para fabricar esta prenda; pero también
se utilizaron ponchos de otras procedencias - como la inglesa -
como los de bayeta listada o los de vicuña y alpaca del noroeste
argentino.
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