| Como
pasó con el tirador, la rastra
y el chiripá, la bota de potro - o de
vaca - fue una arcaica supervivencia traída por los conquistadores
a América a fines del siglo XVI. Es entonces, una herencia europea,
particularmente vinculada con la cultura de la mula o de los arrieros,
probablemente emparentada con usos provincianos de Asturias, Galicia
y León, relacionados con la utilización de asnos y mulares como
animales de silla y carga. Tendría así similares orígenes directos
que los del sombrero "panza
de burra", aunque con raíces culturales muy antiguas
en el mundo del viejo Mediterráneo. |
| Extraída
de los remos posteriores del vacuno o yeguarizo, bien lonjeada
y con el pelo hacia adentro, la bota mostrará una parte
superior amplia, la que se ajustará a la pantorrilla por
medio de una liga, ajustando la caña sobre la parte superior
del muslo. Las de medio pie eran las preferidas para las
labores de a caballo. |
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| Fabricacion de las Botas
de Potro |
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| La
diferencia anatómica a la altura del empeine humano se subsanaba
con un ligero corte o abertura en el lugar en que la bota debía
coincidir con aquél. |
| Como
ninguna otra prenda, su uso sigue el ciclo vital del gaucho. Cuando
éste revive, adquiere uso intenso y cuando el verdadero gaucho
desaparece definitivamente, élla también lo hace. Traspasa los
umbrales del primer período de la indumentaria y abarca todo el siguiente, hasta comienzos de la tercera
época. |
| Hoy
tan sólo están bien con chiripá ya que
la bombacha no fue su contemporánea. |
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