Los Bailarines

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Casi todos los bailes tradicionales argentinos son bailes de parejas.

Lo que inmediatamente llama la atención, al verlos, es que la pareja baila suelta o baila tomada.

La pareja suelta ejecuta la danza sin que los bailarines se toquen. Existen algunas excepciones: por ejemplo en las tres grandes danzas de pareja suelta interdependiente (Cielito, Pericón y Media Caña), el vals intervino brevemente con carácter de figura; en la etapa agónica del Montonero o Federal, constituyó, algunas veces, una de sus partes. La Polka, que se difunde en la Argentina desde mediados del x. XIX produce hibridación en algunas danzas picarescas, que entonces desprende una variante llamada Gato Polqueado. La pasajera toma de manos no altera el carácter de danza suelta; se encuentra en la cadena de las tres precitadas, en el molinete del Pericón, en Los Amores, en la Huella y en alguna otra.

La pareja suelta interdependiente combina con otras sus evoluciones, formando rondas, molinetes, arcos, etc. y figuras como la cadena, en que los compañeros se pierden y reencuentran: Cielito, Pericón, Media Caña.

La pareja suelta independiente realiza sus evoluciones sin relación con las otras parejas y está representado más abundantemente. Sus danzas reconocen un origen común: la danza europea occidental de galanteo. Puede intervenir en danza singular, como en El Minué y El Cuando (los dos danzantes constituyen el único espectáculo) o en danza plural, como en las picarescas y apicaradas (la pareja baila simultáneamente con muchas otras).

Las danzas singulares de pareja solista, señoriales, graves-vivas (alternan tiempos lentos con tiempos vivos), son la Condición, el Cuando, el Minué Montonero y la Sajuriana.

Las danzas plurales de pareja independiente, picarescas y apicaradas vivas (ágiles y airosas, en tiempos vivos, generalmente con pañuelos, castañetas o zapateos), son numerosas. Todas son amatorias. Muchas sacrifican en gran parte la pantomima al esquema y se producen mediante círculos, giros cerrados, esquinas, travesías, etc.(Aires, Bailecito, Chacarera, Mariquita...) Otras, apicaradas, adquirieron carácter picaresco y se nombran Huella, Amores, etc. Algunas despliegan sobre debilitado esquema las más francas expresiones mímicas amorosas (Cueca, Zamba)

En general, por influencia de los bailes de cuadrilla, muchos bailes de dos se hacen de cuatro y por influencia de la pareja tomada algunos se convierten en híbridos y aún en enlazados.

Para finalizar, en las danzas colectivas, los varones y las mujeres ejecutan las evouciones sin actuar - generalmente - como pareja.